“It’s graining, man!” (Parte II): Leyendas de la F1

Fernando Alonso en el Ferrari F138

Cuando la sangre te hierve puede que estemos en primavera o que, sinceramente, haya alguna mosca cojonera en forma de ser humano dando vueltas alrededor de tu oído, perturbando la tranquilidad. Una tranquilidad que, pese al sonido más allá de los lindes del placer que nos dejan los F1, es muy placentera…. a veces.

Esas moscas cojoneras visten de rojo, y tienen una pantalla de ordenador delante. No, no son los integrantes del muro de Ferrari. No de ningún equipo. Son muchos de esos aficionados que ya comenté en otra ocasión. Esos que ponen el grito en el cielo en cuanto se miran mal dos pilotos, los que agarran el reglamento y lo adaptan a sus intereses. No pudo faltar en el último Gran Premio, y no pudo faltar ayer, día 1 de Mayo. 

El día 1 de Mayo es y será el día negro de la F1. Si no hago mal en recordarlo, no se celebra ninguna carrera en susodicho día desde la conmemorada tragedia de 1994. Ayrton Senna Da Silva moría tras un fuerte accidente en el Autódromo Enzo e Dino Ferrari, hogar del GP de San Marino y del GP de Italia en numerosas ocasiones. Pero lo que causó no fue una víctima a la lista, si no un fenómeno del que empezamos a enfermar todos un poco.

El día anterior, el austríaco Roland Ratzenberger perdía la vida unos metros más allá de Tamburello. En Villeneuve se rozaban ya los 320 km/h por aquel entonces, y el alerón se desprendió. Incidente a la vista y, de forma instantánea, la ilusión del joven desapareció, así como se segó la vida del mismo. Pero de eso, poca gente se acuerda. Y si lo hacen, sólo lo mencionan una vez. 

senna-muerte-19-anos

Ese trasfondo de leyenda deja mucho que desear. ¿Es Senna tan bueno como dicen? Analizando las estadísticas, 65 poles por 41 victorias. Y teniendo en cuenta que en algunas victorias no salió de la pole, pues se agraba la situación. No podemos dejar de admirar esos 41 triunfos, pero leyendo que sale a porcentaje negativo, no podemos decir que fuera un dios en la pista. Los puntos, como muchos forofos de Alonso se encargan de recordar, se dan el domingo. Así que por muchas poles que consigas, no serás campeón.

Por eso mismo, argumento que la leyenda de Senna es exagerada. Sí, era rápido. Pero, ¿es necesario esa cantidad de peloteo? Vale, fue carismático. Pese a eso, no podemos obviar joyas de un piloto muy agresivo: puñetazo a Eddie Irvine en Suzuka 1993, intento de lo mismo a Michael Schumacher en Francia 1993 y cargar contra el Ferrari de Prost en su ya mítico duelo de Suzuka 1990. Pero claro, Senna es la víctima. Siempre era por que otros hacían algo.

Curiosamente se da el mismo caso en Fernando Alonso. En Baréin, Pérez le ganó el interior y, en un burdo intento un tanto utópico, el de Ferrari le quiso devolver la jugada por el exterior. Zona sucia, unido a la permanencia de Pérez en la trazada buena acabaron con el F138 por la arena – a esto no se le puede llamar grava -, con resultado de dañar las gomas y no poder plantar cara. Y entonces, los cuchillos volaron. Pérez se erguía como enemigo público. Era mancillado su nombre, por solo hacer su trabajo: correr y defender posición.

Estas son de las cosas que están desacreditando un magnífico deporte. Cada vez es más importante la burocracia que el esfuerzo. Ese que sólo te llevas una vez que mueres. Una muerte te eleva al cielo. Aunque seas un guarro en pista, sólo creará una falsa leyenda. Como esa en la que Alonso falla o que Senna cometía errores.


Deja un comentario

Connect with Facebook