Inconformistas, ¿decidir o actuar?

Mark Webber - Red Bull RB9

Una de las cosas más curiosas que te puedes encontrar en la F1 es que sus resultados se deciden fuera de la pista. Bueno, casi siempre. Muchos se quejan de que en pista no se adelantan y, cuando se ven adelantamientos, se quejan que se han producido.

Me refiero, claro está, a los sucesos ya tan conocidos del GP de Malasia de ayer. Dos equipos, cuatro pilotos. En dos carreras, séis pilotos manchados por las supuestas órdenes de equipo y la jerarquía de cada escudería. ¿De verdad queremos espectáculo en pista o que la propia carrera siga el curso elegido por los equipos?

Vettel, ¿llorón o luchador?

Muchos han cargado en contra de Vettel por su rebeldía a la hora de no atender unas órdenes de equipo pactadas. Pero, ¿No queremos que la carrera se decida por méritos propios de cada piloto? A lo largo de la carrera, Webber mostró un ritmo interesante. Pero Vettel no se quedaba corto y, en más de una ocasión, tuvo que sacar los guantes de boxeo.

En la primera de las acometidas en el cuadrilátero que fue el Sepang International Circuit, Vettel tuvo las pelotas de entrar a cambiar neumáticos el primero. Esto suma puntos, ¿no? ¿O nos olvidamos de Jenson Button y sus épicas victorias con condiciones cambiantes? Seb leyó bien la pista. Pero es Vettel, eso es malo.

La segunda pelea fue con Hamilton, que le había rebasado en una de las cuatro paradas. Vettel puso el cohete y le pasó. Posteriormente, se fue acercando a su compañero de equipo. Pero Vettel tenía ganas. Tenía muchas ganas de estar en lo más alto del podio.

“Apartádmelo de delante, está siendo lento.” El único fallo de Vettel. Pero lo remendó él mismo en pista. Sí, ¿a que es sorprendente? Vettel se puso el mono de carreras para competir. Para ganar. ¿Es malo eso o es lo que se pide de un piloto? Recordemos como se enfadan los pseudofans cuando un piloto deja la puerta abierta a Vettel. Pero, en cambio, se la deben abrir a Alonso. Vettel forzó el roble australiano y le pasó.

Y lo pasó de una forma que ni un manual le hubiera enseñado. Una batalla feroz, dejándonos imágenes doradas para nuestras retinas. Para más inri, los destellos del sol en los coches acabaron de divinizar las maniobras australo-germanas. Lo malo, las consecuencias.

Webber, ¿llorón o luchador?

A Webber le llegó un avión por detrás. Un misil tierra-aire a su moral. Tenía en mente una victoria y por fin encontraba una ayuda por parte de Red Bull. Pero el instinto asesino de Vettel, ese que le ha puesto de forma tan precoz entre los más grandes del deporte, hacía acto de presencia. Webber fue rebasado por un Vettel enrabietado.

A partir de entonces, la llorera de Vettel con su “Apartádmelo de delantepasaba a ser de Webber con un “No ha cumplido las órdenes”. Esas órdenes de equipo que con Alonso se deben aplicar, pero que con Vettel no se pueden ver. Alonso es el nº1 en Ferrari, como lo es Vettel en Red Bull. Sería lo normal que Vettel quedara por delante del australiano. Pero ayer, por diferentes motivos, Webber era el mimado.

Los aficionados no tardaron en respaldar al aussie. Webber estaba en su derecho, por el trabajo aportado al equipo austríaco. Pero, no puedes fiarte de eso. ¡Y menos en la segunda carrera de la temporada! Lo mejor es que, en caso de ser Vettel el beneficiado por esas órdenes, se escucha una parte de la afición decir que Webber debería haber luchado, como hizo ayer el #1 de Red Bull. Ayer, cómo era el australiano el beneficiado, Vettel debería haberse quedado detrás.

Pamplinas. Ambos pilotos luchan por carreras. Pero apechugar depende de ellos. ¿No preferimos que haya un paralelo en la última curva? ¿O se prefiere que los pilotos vayan unos detrás de otros hasta la meta? Creo que se ha demostrado que eso no importa más que quien vaya por delante o por detrás. Y a vosotros os pregunto. ¿Decidís la carrera antes de empezar o actuáis antes de finalizarla?


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