A por el segundo duelo: previo de los tests en Montmeló

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De tres tiros, ya sólo quedan dos. Y ambos van a ser disparados en el Circuit de Catalunya durante las ya tradicionales jornadas de tests invernales. Una munición de la que se debe apurar hasta el último gramo de pólvora.

Como consecuencia, las jornadas se van a hacer muy largas. Se trabajará de sol a sol, con a penas un descansillo de una hora para comer. Un trabajo de esclavos pero que vale la pena: la millonada que ganas con una posición media a final de año es, como mínimo, abultada.

La mecánica de coches e ingenieros debe estar engrasada y bien coordinada. Balas de diferentes colores surcarán el asfalto catalán en busca de una mejor aerodinámica, todo para herir al rival: a mayor velocidad, mayor el daño.

La munición más letal se concentra en tres equipos que, tras la batalla de Jerez, pintan ser Lotus, Mclaren y Red Bull. Proyectiles dirigidos, como los misiles stinger. Ahora sólo les queda aprovechar al 100% esos gases que le proporcionan esos motores de más de 700 CV.  Y ojo, a ver si con esos gases calientes pueden llegar a quemar la moral de los equipos rivales, pese a que no hay nada decidido.

También llega la hora del coco. Fernando Alonso, un pistolero duro y efectivo. Con una bala rojo sangre, intentará saciar esa rabia interior. Quiere mancharse las manos y alzarse con ese trono que lleva séis años sin pisar. Eso significa cargar el revólver, limpiar esa Magnum interior. Aunque lo malo es que Sebastian Vettel llevará una automática made in Newey. El Dr. Frankestein de la F1 está ultimando esa máquina de matar. ¿Podrán pararle?

Desempolvemos nuestros chalecos antibalas. El fuego cruzado puede que nos confunda, incluso si algún equipo pequeño usa balas de fogueo. Mantengamos nuestra idea de esperar hasta Australia, pero no olvidemos: si sabes apuntar, sabes matar. Los pequeños detalles importan, y una bala puede matar a cualquiera.


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